FLORENTINO AMPLIA EL BERNABEU
El aforo del Santiago Bernabéu, salvo error, omisión o, quizá, ampliación supersónica, es de 75.000 asientos. Esta noche, en un acto de masas como no se recuerda, el Real Madrid ha presentado a la joya de la corona, Cristiano Ronaldo. Bien. Vale. Felicidades para los que lo quisieran y tal y cual pascual. Pero, curioso no deja de ser por no decir otra cosa, las cifras de asistencia que se han dado al acto no rebajan la cifra de 80.000 personas. O, llegando al paroxismo, el diario Marca, el más leído del país, se descuelga anunciando que allí, en las gradas, había congregadas ¡90.000 personas! Y todo eso teniendo en cuenta que las imágenes ofrecían un claro bien evidente en la grada inferior de uno de los goles. Todo sea por el record de los records...Se puede informar, se puede sesgar la información llevándola a tu terreno o, directamente, se puede
mentir para una causa que ya no se sabe cuál es. Desde el momento en que Florentino Pérez regresó a la presidencia del Real Madrid, el soporte mediático para con el club merengue ha pasado de ser el lógico a un club grande (si se quiere el más grande del país) a convertirse en la única razón de ser de toda la información deportiva. Poco importa que Pedrosa gane en Laguna Seca y que Lorenzo sea tercero lesionado hasta los topes, menos que Federer se convierta en el mayor campeón de la historia del tenis, que Alberto Contador rivalice con Lance Armstrong por el liderato de equipo en el Tour de Francia o que Aschwin Wildeboer sea plusmarquista mundial de los cien metros espalda. Como mucho se puede dar publicidad a la movida que vive el València porque, de rebote, perjudica el fichaje de Villa por el Barça y sirve para engrandecer más si cabe la supremacía blanca. Por no hablar, tampoco, del fichaje del tal Nakamura por el Espanyol. Un futbolista superdotado que de haber desembarcado en Madrid tendría tratamiento de estrella por todos los medios audiovisuales pero que, sin embargo, es poco menos que un fantasma en esta orgía de sabor madridista.
mentir para una causa que ya no se sabe cuál es. Desde el momento en que Florentino Pérez regresó a la presidencia del Real Madrid, el soporte mediático para con el club merengue ha pasado de ser el lógico a un club grande (si se quiere el más grande del país) a convertirse en la única razón de ser de toda la información deportiva. Poco importa que Pedrosa gane en Laguna Seca y que Lorenzo sea tercero lesionado hasta los topes, menos que Federer se convierta en el mayor campeón de la historia del tenis, que Alberto Contador rivalice con Lance Armstrong por el liderato de equipo en el Tour de Francia o que Aschwin Wildeboer sea plusmarquista mundial de los cien metros espalda. Como mucho se puede dar publicidad a la movida que vive el València porque, de rebote, perjudica el fichaje de Villa por el Barça y sirve para engrandecer más si cabe la supremacía blanca. Por no hablar, tampoco, del fichaje del tal Nakamura por el Espanyol. Un futbolista superdotado que de haber desembarcado en Madrid tendría tratamiento de estrella por todos los medios audiovisuales pero que, sin embargo, es poco menos que un fantasma en esta orgía de sabor madridista.Todo pasa por el Bernabéu. Desde que fichó Kaká y hasta que lo ha hecho Cristiano Ronaldo, la información se reduce en su 90 por ciento al entorno mediático madridista. Y, si para ello hay que inventar o, directamente, mentir, se hace. Y a ver quien se atreve a llevarles la contraria. Después, al tiempo, habrá quien se extrañe de recibimientos ostiles en La Coruña, Tenerife o Mallorca a esa cruzada blanca que viene a salvar el mundo del fútbol. Pobre de aquel Capdevila que se atreva a rozar la espinilla de Cristiano o de aquel Albelda que aburra a trompicones la magnificencia de Kaká. Todo está preparado para que el nuevo proyecto faraónico de FP alcance la gloria sin tener en cuenta a nada ni a nadie más.
Hoy se ha puesto la primera piedra del futuro en el fútbol español. Sólo cabe confiar en que esa construcción acabe cayendo como un castillo de naipes.














